miércoles, 6 de enero de 2010

"El ciego Tiresias era el más celebre adivino de Grecia en aquellos tiempos. Algunos dicen que en cierta ocasión, en el monte Cilene, Tiresias había visto a dos serpientes cuando se estaban copulando. Al atacarle las dos serpientes, él las golpeó con su bastón, matando a la hembra. Inmediatamente Tiresias fue transformado en mujer y llegó a ser una famosa ramera; pero siete años más tarde acertó a ver la misma escena en el mismo lugar, y en esta ocasión recobró su virilidad dando muerte a la serpiente macho.
Cierta vez Hera reprochó a Zeus por sus múltiples infidelidades. Él las defendió sosteniendo que, de todos modos, cuando compartía el lecho con ella, ella pasaba un rato muchísimo más agradable, pues obtenía infinitamente más placer del acto sexual que él.
-¡Qué tonterías! - exclamó Hera.
Tiresias, que fue llamado para poner fin a la discusión basándose en su experiencia personal, respondió:
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Si el placer del amor en diez partes dividía
Tres por tres a las mujeres, una a los hombres daría.
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Hera estaba tan exasperada por la sonrisa triunfal de Zeus, que cegó a Tiresias; pero Zeus le compensó con visión interna, y con una vida extendida a siete generaciones"
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Extraído de "Los mitos griegos" - Robert Graves

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