lunes, 26 de octubre de 2009

El sarcófago de Alejandro


"El sarcófago de Alejandro"
Autor:Anónimo Fecha:325 a.C. Material: Mármol. Museo: Museo Arqueológico de Estambul

"Es una pieza clásica que representa al general Alejandro y a su ejército luchando contra los persas en unos altorelieves fascinantes. Su tallaje se hizo en mármol y es del siglo IV a.C. con un estado de conservación perfecto.Como escena principal en los relieves vemos a Alejandro a caballo, llevando una cabeza de león como tocado -símbolo de Hércules-. En el otro lado del sarcófago vemos una violenta y fascinante caza de un león. Lo que más sorprende es que el sarcófago aún conserva algunos trazos de su pintura original. "

"Estos humildes monumentos constituyen quizás una prueba de como lo recordaba el soldado raso, y presumiblemente derivan de una escultura original de su tiempo. En cuanto a su heroico antepasado Heracles, Alejandro fue representado luciendo el yelmo con la cabeza de león en otras serie de esculturas, talladas probablemente poco después de su muerte para el sarcófago del rey de Sidón, su propio Compañero: el yelmo era un símbolo de Heracles, y sin duda Alejandro lo llevó en la vida real"

"Alejandro Magno. Conquistador del mundo" - Robin Lane Fox

El sarcófago de las plañideras



"El sarcófago de las plañideras". Autor:Anónimo Fecha:360 a.C. Material: Mármol. Museo: Museo Arqueológico de Estambul

"Es verosímil que el Sarcófago de las Plañideras sea el del rey sidonio Estratón, muerto hacia el 358, y que las mujeres dispuestas en los intercolumnios de un edificio jónico simulado representen el numeroso harén del difunto. Hábilmente variadas, pero con un estilo convencional que se inspira en modelos áticos, estas figuras no están unidas por un ritmo capaz de darles vida" (J. Charbonneaux).

domingo, 25 de octubre de 2009


“Era un gigante que se elevaba enorme en el mar en medio de la oscuridad de la noche y que, según se hacía más grande, parecía acercarse a la colina más próxima, desde la que yo lo observaba, con aquel tamaño y aquella forma, era un fantasma surgido de un sueño:¡ un barco de guerra soviético! ¡Una monstruosa fortaleza flotante que salía de la bruma imprecisa y de la oscuridad como si saliera de un cuento! Pasaba en silencio, con los motores muy ralentizados, pero era algo tan poderoso que, incluso con aquel avance, hacía crujir las molduras de la ventana, las maderas y el entarimado de la casa, tintinear las tenacillas mal colocadas de la estufa, los sartenes y cazos dispuestos en hilera en la oscura cocina, temblar los cristales de los cálidos dormitorios de mis padres y de mi hermano, algo que sacudía lentamente la cuesta adoquinada que bajaba al mar y los cubos de basura delante de las puertas como si el barrio entero, que parecía bastante triste a estas horas de la mañana, estuviera sufriendo un ligero terremoto. Así que era cierto ese rumor que los estambulíes se susurraban al oído durante los años de la guerra fría: había barcos de guerra soviéticos que cruzaban el Bósforo en silencio después de la medianoche.”

Orhan Pamuk – “Estambul. Ciudad y recuerdos”

“Por otra parte, la amargura que despedía aquella cultura muerta, aquel imperio hundido, se encontraba por todos lados. El esfuerzo por occidentalizarse me parecía, más que un deseo de modernización, una inquietud por librarse de todas las cosas cargadas de recuerdos llenos de amargura y tristeza que quedaban del imperio desaparecido: era como tirar a la basura la ropa, los adornos, los objetos personales y las fotografías de una hermosa amante que se ha muerto de repente para librarnos de su destructor recuerdo. Teniendo en cuenta que en su lugar no se pudo crear nada nuevo que fuera lo bastante fuerte y poderoso, un mundo moderno occidental o local, dicho esfuerzo sirvió sobre todo para olvidar el pasado; dio paso a que los palacetes ardieran y se hundieran, a que la cultura se trivializara y se quedara coja y a que el interior de las casas se dispusiera como un museo de una cultura que no se había vivido.”

Orhan Pamuk – “Estambul. Ciudad y recuerdos”

lunes, 12 de octubre de 2009


“De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
quién sabe dónde quedan mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos
está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
está bien me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana
abriré la ventana.”


“Piedritas en la ventana “ - Mario Benedetti

“Nos reciben las calles conocidas
y la tarde empezada, los cansados
castaños cuyas hojas, obedientes,
ruedan bajo los pies del que regresa,
preceden, acompañan nuestros pasos.
Interrumpiendo entre la muchedumbre
de los que a cada instante se suceden,
bajo la prematura opacidad
del cielo, que converge hacia su término,
cada uno se interna olvidadizo,
perdido en sus cuarteles solitarios
del invierno que viene. ¿Recordáis
la destreza del vuelo de las aves,
el júbilo y los juegos peligrosos,
la intensidad de cierto instante, quietos
bajo el cielo más alto que el follaje?
Si por lo menos alguien se acordase,
si alguien súbitamente acometido
se acordase... La luz usada deja
polvo de mariposa entre los dedos.”

Las afueras- Jaime Gil de Biedma


“…es un poema que para mí tiene la significación de que representa el final de mi aprendizaje. […]. El poema lo que desarrolla es una escena claramente simbólica o emblemática que es el regreso a la ciudad, acabadas las vacaciones de verano. Digamos que el significado simbólico de esa escena emblemática, el significado interno, es la entrada en la edad adulta, es decir, el final de la adolescencia….”


Poesía en la residencia – La voz de Jaime Gil de Biedma
“Y si todos los demás aceptaban la mentira que el Partido imponía, si todos los documentos contaban el mismo cuento, en ese caso la mentira se incorporaba a la historia y llegaba a ser verdad. “Quién controla el pasado -decía una de las consignas del Partido- controla el futuro; quien controla el presente, controla el pasado. ” Y, sin embargo, el pasado, a pesar de su carácter modificable, jamás había podido ser alterado. Lo que hoy era verdad lo sería eternamente. Era bastante sencillo. Lo único que hacía falta era lograr vencer constantemente la propia memoria. Lo llamaban “control de la realidad”, en neolengua, “bipensar”.”

“Saber y no saber; ser consciente de la total veracidad de algo mientras se dicen mentiras cuidadosamente elaboradas; mantener al mismo tiempo dos opiniones que se invalidan mutuamente; saber que son contradictorias y creer en ambas; usar la lógica contra la lógica; repudiar la moralidad mientras se exige; creer que la democracia era imposible y que el Partido era el guardián de la democracia; olvidar lo que había que olvidar y traerlo de nuevo a la memoria cuando se necesitase, luego, rápidamente, olvidarlo otra vez. Ésta era la sutileza más refinada: inducir conscientemente la inconsciencia y después una vez más, ser consciente del acto de hipnosis que se acababa de realizar. Incluso para entender la palabra bipensar había que bipensar.”

“¿Por qué brindamos esta vez?-dijo, con aquel tono suyo suavemente irónico-.
¿Por la confusión de la Policía del Pensamiento?
¿Por la muerte del Gran Hermano?
¿Por la humanidad?
¿Por el futuro?

-Por el pasado-dijo Winston.”

Extraído del libro 1984 – George Orwell.