lunes, 12 de octubre de 2009

“Y si todos los demás aceptaban la mentira que el Partido imponía, si todos los documentos contaban el mismo cuento, en ese caso la mentira se incorporaba a la historia y llegaba a ser verdad. “Quién controla el pasado -decía una de las consignas del Partido- controla el futuro; quien controla el presente, controla el pasado. ” Y, sin embargo, el pasado, a pesar de su carácter modificable, jamás había podido ser alterado. Lo que hoy era verdad lo sería eternamente. Era bastante sencillo. Lo único que hacía falta era lograr vencer constantemente la propia memoria. Lo llamaban “control de la realidad”, en neolengua, “bipensar”.”

“Saber y no saber; ser consciente de la total veracidad de algo mientras se dicen mentiras cuidadosamente elaboradas; mantener al mismo tiempo dos opiniones que se invalidan mutuamente; saber que son contradictorias y creer en ambas; usar la lógica contra la lógica; repudiar la moralidad mientras se exige; creer que la democracia era imposible y que el Partido era el guardián de la democracia; olvidar lo que había que olvidar y traerlo de nuevo a la memoria cuando se necesitase, luego, rápidamente, olvidarlo otra vez. Ésta era la sutileza más refinada: inducir conscientemente la inconsciencia y después una vez más, ser consciente del acto de hipnosis que se acababa de realizar. Incluso para entender la palabra bipensar había que bipensar.”

“¿Por qué brindamos esta vez?-dijo, con aquel tono suyo suavemente irónico-.
¿Por la confusión de la Policía del Pensamiento?
¿Por la muerte del Gran Hermano?
¿Por la humanidad?
¿Por el futuro?

-Por el pasado-dijo Winston.”

Extraído del libro 1984 – George Orwell.

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