“Era un gigante que se elevaba enorme en el mar en medio de la oscuridad de la noche y que, según se hacía más grande, parecía acercarse a la colina más próxima, desde la que yo lo observaba, con aquel tamaño y aquella forma, era un fantasma surgido de un sueño:¡ un barco de guerra soviético! ¡Una monstruosa fortaleza flotante que salía de la bruma imprecisa y de la oscuridad como si saliera de un cuento! Pasaba en silencio, con los motores muy ralentizados, pero era algo tan poderoso que, incluso con aquel avance, hacía crujir las molduras de la ventana, las maderas y el entarimado de la casa, tintinear las tenacillas mal colocadas de la estufa, los sartenes y cazos dispuestos en hilera en la oscura cocina, temblar los cristales de los cálidos dormitorios de mis padres y de mi hermano, algo que sacudía lentamente la cuesta adoquinada que bajaba al mar y los cubos de basura delante de las puertas como si el barrio entero, que parecía bastante triste a estas horas de la mañana, estuviera sufriendo un ligero terremoto. Así que era cierto ese rumor que los estambulíes se susurraban al oído durante los años de la guerra fría: había barcos de guerra soviéticos que cruzaban el Bósforo en silencio después de la medianoche.”
Orhan Pamuk – “Estambul. Ciudad y recuerdos”
Orhan Pamuk – “Estambul. Ciudad y recuerdos”
No hay comentarios:
Publicar un comentario