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"En rigor, la propuesta de disociar el derecho a un ingreso de la capacidad de obtenerlo es cualquier cosa menos una idea conservadora. Por el contrario: de nuestro razonamiento surge que haría falta un giro violento para ponerla en práctica. Habría que renunciar a unos cuantos supuestos hoy sagrados (más que sagrados, por ser irreflexivos) sobre nuestro modo de vida. Olvidarse , por ejemplo, de que la eficiencia es buena siempre, sin importar para qué sirva y cuál pueda ser su consecuencia en términos de sufrimiento humano. O que esto que se llama "crecimiento económico"-que estadísticamente puede definirse como "más hoy que ayer, mañana más que hoy"-es bueno en sí mismo, también, sin importar el daño que produzca a la condición humana y a la naturaleza, esta condición compartida por toda la humanidad.
A quienes digan que la violencia del giro constituye, de por sí, un poderoso argumento para no intentarlo, se les contestará citando una vez más a Cornelius Castoriadis. Cuando uno de sus entrevistadores le preguntó: "¿Qué quiere, entonces?¿Cambiar la humanidad?", Castoriadis respondió:"No; algo mucho más modesto: quiero que la humanidad cambie, como ya lo hizo dos o tres veces"."
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Extraído del libro "Trabajo, consumismo y nuevos pobres" - Zygmunt Bauman
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