miércoles, 6 de enero de 2010

Las guerras médicas


“La felicidad se basa en la libertad y la libertad en el coraje”.
Pericles (Tucídides. Historia de la guerra del Peloponeso)
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"El programa de Jerjes es exactamente el opuesto al programa político tradicional griego. La ambición, el deseo de traspasar los límites hasta las últimas consecuencias, se opone a la idea de moderación, de respeto a los límites, propia de los griegos. El gobierno de un solo hombre excelso, que da paz y riqueza a cambio de sumisión, fue desterrado de Grecia muchos años atrás. Los griegos piensan ahora que los hombres prósperos y dóciles que viven bajo ese régimen político, son en realidad esclavos. Han abdicado de su voluntad para someterla a la voluntad de otro. El proyecto de imperio universal significa para los griegos esclavitud universal.

Los griegos han preferido agruparse para vivir en pequeñas comunidades, dentro de las cuales puede contar y servir la voluntad de cada uno de ellos. Viven en ciudades que respetan y aceptan que otras ciudades existan, sin intentar conquistarlas. Este es el único régimen político dentro del cual cada hombre puede tener libertad de acción y potestad para gobernar su destino. Esa libertad produce la vida feliz, la única digna de un hombre.

En este caso, en el choque de las dos culturas, la persa y la helena, lo que los griegos están defendiendo juntos frente al enemigo común es la libertad. No importan en este momento los matices. La incipiente democracia ateniense y la aristocracia espartana, junto con otras muchas ciudades griegas se unieron para defender su libertad, su libertad de acción política.

Si Esparta y Atenas hubieran tenido la posibilidad de pactar con el persa su rendición, las consecuencias prácticas habrían sido insignificantes. Las condiciones de Jerjes eran las siguientes: el pago de un tributo no excesivamente oneroso; conservación del tipo de gobierno que tuvieran ellos; y conservación y respeto por sus cultos y tradiciones propias. Las posibilidades de desarrollo y acción permitidas por el imperio persa eran amplias.

Esto era algo que los griegos sabían de sobra. A cualquier hombre práctico el pacto con los persas le habría parecido una ganga, en comparación con el enorme sacrificio en hombres y dinero que supuso la Segunda Guerra Médica. Sin embargo, este hombre práctico, después de calcularlo todo minuciosamente, se hubiera equivocado por completo. En cambio los que, deseando lo mejor para Grecia, aceptaron el riesgo y prefirieron la guerra, acertaron. Su esfuerzo se vio coronado por el éxito. Obtuvieron a cambio de ese sacrificio no sólo la libertad de la patria, sino también su riqueza y encumbramiento."
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Extraído del libro “Ideas y formas políticas. De la antigüedad al renacimiento” – Ana Martínez Arancón, Elena Casas Santero, Ignacio Casas Santero - 2004

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